|
RETABLOS CERÁMICOS EN SAN FERNANDO |
![]() |
| Origen histórico | |
|
En nuestro discurrir cotidiano por las calles y plazas de esta ciudad, no resulta infrecuente encontrarnos con alguna imagen religiosa fielmente reproducida en artísticos azulejos o también llamados retablos cerámicos, una muestra más de la religiosidad popular andaluza. Para buscar los orígenes de esta antigua tradición, tendríamos que remontarnos varios siglos atrás, en concreto a los tiempos de la Sevilla de la reconquista cuando, según el Abad Gordillo, es el rey Alfonso X quién ordena instalar una pequeña imagen de la Virgen en una columna de los arcos que abastecían de agua a la ciudad hispalense. Sin embargo, no es hasta el siglo XVI y tras el Concilio de Trento, cuando cobran una enorme difusión, consecuencia de la lucha contra los iconoclastas y la reforma protestante. Tal llega a ser su importancia que incluso se fundan hermandades llamadas "de retablo", en las que las imágenes representadas en ellos (no sólo en paneles cerámicos sino también en pinturas y esculturas) se convierten en objetos de culto y devoción, dándose el caso de organizarse procesiones con ellas. Pero con la llegada del siglo XIX, se produce la casi total desaparición de estos retablos por causas tanto urbanísticas como políticas. Durante esta centuria, se destruyen una gran mayoría de ellos, algunos con varios siglos de antigüedad y únicamente consiguen resistir a la barbarie humana muy pocos, aquellos situados en lugares de difícil acceso. Es con el comienzo del siglo pasado cuando se produce su feliz renacimiento aunque con un notable cambio conceptual. Efectivamente, la función de culto antes mencionada desaparece y los retablos se convierten en reproducciones de la imagen objeto de veneración, es decir juegan una función evocativa y recordatoria, lo que facilita su difusión, ocupando espacio en domicilios particulares, lugares de trabajo y hasta en bares y lugares de ocio. De forma paralela tiene lugar un cambio en los materiales utilizados, adquiriendo la cerámica un papel preponderante y casi exclusivo por su resistencia y fácil mantenimiento, desechándose por tanto, los lienzos y las imágenes de bulto redondo anteriormente utilizados. El canónigo y capellán real José Sebastián y Bandarán, resumía muy acertadamente las razones de su abundancia: "se ponen para que los fieles puedan orar cuando esté cerrada la capilla. Significan tres cosas: una luz encendida, un propiciatorio o lugar de oración y un sitio de protección y refugio. Que todos los que pasen por ese lugar se descubran ante las veneradas imágenes y recen una plegaria ante la seguridad de que recibirán bendiciones y gracias". Es a partir de estos años del siglo XX, cuando las propias hermandades se convierten en las principales promotoras de la costumbre de instalar retablos cerámicos de sus imágenes titulares en las fachadas de los templos en los que radican y en las casas de hermandad. Esto, unido al deseo de muchos cofrades de poseer un azulejo de la imagen de sus devociones en sus propios domicilios, han hecho posible su gran proliferación actual que, sin duda, embellece de forma notoria las calles de ciudades y pueblos andaluces en general y de San Fernando en particular.
|
|
| capítulo siguiente | índice general |