ASÍ FUE LA SEMANA SANTA 2003

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DOMINGO DE RAMOS

 

 

Había ganas de Semana Santa. Todo se encontraba dispuesto y perfectamente preparado para disfrutar de un nuevo y esplendoroso Domingo de Ramos: desde la carrera oficial hasta el exorno de pasos e imágenes, pasando por el ánimo de los isleños, deseosos de los días mejores de la ciudad. Todo menos aquello que escapa al control de los cofrades: la meteorología.

Las negras predicciones que habían sembrado la incertidumbre y el nerviosismo, desgraciadamente se cumplieron y con las primeras horas de la tarde llegaron también las primeras gotas de lluvia. Aun así, la lasaliana hermandad de Cristo Rey y María Santísima de la Estrella puso su cruz de guía en la calle a la hora prevista, las cuatro de la tarde, tal vez con la esperanza de que los chubascos fuesen pasajeros. Pero lamentablemente no fue así y los continuos aguaceros hicieron que tuviera que buscar refugio en la Iglesia Mayor a la espera de una mejoría que le permitiese volver a su templo de San Francisco, como al final sucedió. El barrio de las Siete Revueltas, engalanado por sus vecinos como cada Domingo de Ramos, se quedó sin el procesionar por sus recoletas calles de esta cofradía.

La lluvia también truncó las ilusiones cofrades en el extremo de la ciudad que mira al poniente, en el populoso y moderno barrio de la Ardila. Su hermandad, la del Cristo de la Humildad y Paciencia y María Santísima de las Penas, se vio obligada a suspender su salida procesional por la manifiesta inestabilidad climatológica, aunque su junta de gobierno decidió mostrar los pasos a las personas congregadas en torno al templo de San Servando y San Germán, que se mecieron al son de las marchas interpretadas por las bandas que iban a acompañar el procesionar de ambas imágenes. Posteriormente, la iglesia abrió sus puertas hasta bien entrada la madrugada para que todo aquel que quisiera visitar a los titulares de esta hermandad, pudiese hacerlo, viviéndose momentos de gran emotividad con la interpretación de varias saetas.

En la Iglesia Mayor, también se vivieron momentos de tristeza y desilusión, tras saberse que la hermandad de la Columna tampoco saldría a las calles de San Fernando en este año, completándose un Domingo de Ramos para olvidar y con la esperanza puesta en una mejoría en el tiempo para las jornadas posteriores.  

 

LUNES SANTO

El día amaneció gris y de nuevo lluvioso, situación que se mantendría durante toda la jornada y que, tal y como se temía, provocaría la suspensión de las salidas de Ecce-Homo y Estudiantes. Por tal motivo nos quedamos sin poder contemplar las interesantes novedades que presentaban estas dos corporaciones. Un nuevo romano, obra de Alfonso Berraquero, en el caso de la hermandad del barrio de la Pastora y fajines de esparto para sus hermanos en el de la del barrio del Cristo.

Esta última hermandad, tras celebrar un acto penitencial con sus hermanos, abrió las puertas de su sede canónica, situándo su impresionante misterio en el centro de la iglesia, con la cera de sus candelabros totalmente encendida y escoltado por dos servidores ataviados con libreas. El numeroso público que acudió al Santo Cristo, pudo recrearse tanto en el paso como en el altar de insignias, de los más completos de esta ciudad. Numerosas saetas le fueron interpretadas a Jesús de los Afligidos y a María Santísima de la Amargura durante la tarde-noche de este atípico Lunes Santo.

La tercera cofradía del día, la de Jesús de Medinaceli y María Santísima de la Trinidad, decidió salir a la calle aprovechando una momentánea mejoría de la situación climatológica, procesionando hasta el Convento de las Madres Capuchinas y regresando a su templo recortando su itinerario, siendo sorprendida por la lluvia cuando transitaba por las últimas calles de su recorrido y teniendo que acelerar su recogida, en el año de la que ha sido última salida del paso del Señor Cautivo que, D.m., estrenará uno nuevo en la próxima Semana Santa, según diseño del recientemente desaparecido Manuel Guzmán Bejarano. 

 

MARTES SANTO

En la jornada del Martes Santo continuaba la inestabilidad atmosférica, aunque una cierta mejoría permitía la salida de las tres cofradías del día, que durante su recorrido fueron sorprendidas por una leve lluvia que, por fortuna, no pasó a mayores.

Desde el barrio del Parque, la Hermandad de Jesús del Prendimiento y su Madre del Buen Fin, iniciaba su itinerario con los dos pasos portados por su nueva cuadrilla de cargadores, teniendo sus mejores momentos por su nuevo recorrido de regreso tras carrera oficial (San Diego de Alcalá, Las Cortes, Plaza del Rey e Isaac Peral) y por el interior del parque Almirante Laulhé, metidos ya en la madrugada del Miércoles Santo.

La hermandad de Ntra. Sra. de la Caridad, que estrenaba dos escaleras para la cruz del paso, tras ser sorprendida por una leve lluvia cuando procesionaba por carrera oficial, decidió dirigirse directamente a su parroquia de San Francisco suspendiendo su recorrido por las estrechas y engalanadas calles de las Siete Revueltas, un barrio que de esta forma se quedaba sin cofradías en esta Semana Santa ante la desilusión de sus vecinos.

Por último, desde la iglesia de la Pastora, el Señor del Huerto lucía majestuoso con su nueva túnica bordada en oro, cumpliéndose este año, además, el cincuenta aniversario de la primera salida de María Santísima de Gracia y Esperanza, la dolorosa más antigua del templo carraqueño. Como siempre, con la bajada por calle Ancha, buscando ya su barrio, se vivieron los mejores momentos de esta cofradía. 

 

MIÉRCOLES SANTO

Por fin el día amaneció radiante y soleado, tal y como gusta a los cofrades que sean las jornadas semanasanteras y ya desde por la mañana se presentía una espléndida e intensa tarde-noche cofradiera.

Desde el lejano y obrero barrio de la Bazán, la hermandad de Jesús del Gran Poder y María Santísima del Amor iniciaba su largo itinerario hasta el corazón de la ciudad, presentando varias novedades: un nuevo túnico morado para el Señor, el tallado del frontal de su paso, así como una saya bordada en oro para María Santísima del Amor. El procesionar de esta hermandad por el puente que une su barrio con el resto de la ciudad y que lleva el mismo nombre que su Nazareno, ya de recogida, así como la propia entrada en su templo de la Sagrada Familia, fueron una vez más, los momentos más destacables.

Clasicismo y sabor añejo inundaron las calles isleñas desde la antigua capilla del Cristo con la salida de la hermandad de la Vera-Cruz. Decimonónico calvario e impresionantes las maniobra de salida y entrada del único paso de esta cofradía por la pequeña puerta de su sede canónica que parece agrandarse cada Miércoles Santo para permitir el procesionar del imponente paso barroco que tallara Guzmán Bejarano y que en sus esquinas cuenta con pequeñas imágenes de los cuatro profetas mayores, que son las únicas obras del genial imaginero sanroqueño Luis Ortega Bru para nuestra ciudad. Como novedad, este año acompasó su recio caminar las notas de un escogido repertorio de marchas clásicas, magníficamente interpretadas por la Agrupación Musical Municipal, que dio buena muestra del espléndido nivel alcanzado.

Reminiscencias de centurias pretéritas llegaban con la Orden Seglar de los Siervos de María, cuyo cortejo presenta varias particularidades. La primera, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte portado a hombros de miembro de la Orden como la mejor de las cruces de guía. Imágenes de San Juan y María Magdalena sobre toscas parihuelas y sobre artístico paso de templete, María Santísima de los Dolores, antigua y bellísima imagen, para un cortejo singular que alcanzaba sus momentos de mayor lucimiento por las calles estrechas por las que procesiona, como el Callejón de Animas o el de la Iglesia, momentos antes de su recogida, que en este año fue retransmitida en directo para toda Andalucía por Canal Sur Televisión.

 

JUEVES SANTO

El Jueves Santo, día en que Jesucristo instituyó la Eucaristía, sale en nuestra ciudad la primera hermandad que obtuvo el título de Sacramental, la del Señor de la Misericordia y Nuestra Señora de la Piedad, radicada en el cofradiero barrio de la Pastora que cierra su particular Semana Santa con esta corporación. Un monte de claveles rojos servía como alfombra al Nazareno pastoreño en su caminar hacia el Calvario, ayudado por Simón de Cirene, mientras queda impreso en el lienzo de la Verónica su Santa Faz, a la que este año ha dado formas el artista y pregonero Antonio Alías de la Torre. Detrás, en magnifico palio plateresco, María Santísima de la Piedad, bella imagen dolorosa salida de la gubia de Luis Álvarez Duarte. Lució especialmente esta cofradía por las calles de su barrio, así como bajando entre naranjos la calle Ancha.

Antes, la jornada se abría en el lejano y marinero barrio de La Casería, allá donde la Isla y la Bahía se dan la mano, desde donde salía la hermandad del Santísimo Cristo del Perdón, que tras un año de ausencia por la lluvia, volvía a iniciar su largo itinerario hacia carrera oficial. Magnífico paso, aun en proceso de dorado, para este imponente crucificado que acompasaba su caminar con las marchas salidas de las cornetas y tambores de la Banda Virgen del Carmen Coronada. Los cofrades de esta corporación -que procesionan portando cruces de madera en vez de cirios- y los vecinos del barrio, ansían el momento en que María Santísima de la Paz, bellísima imagen dolorosa, pueda acompañar bajo palio a su Hijo por las calles de San Fernando cada Jueves Santo.

Ya de noche, con la salida desde su templo de San Francisco, la Hermandad del Silencio, de nuevo volvía a unir la tarde del Jueves Santo con la Madrugada del Viernes. El Cristo de la Expiración, genial imagen del XVIII que tallara José Tomas de Cirartegui y María Santísima de la Esperanza, una vez más recorrían las calles de la ciudad completamente a oscuras. Sobrecoge el silente caminar de Cristo crucificado en su último estertor, sensación que en algo mitiga la Virgen de la Esperanza con su singular y dulcísima belleza. Especialmente impresionante resultó el paso de esta cofradía entre la arboleda de la Alameda, ya de recogida. 

 

MADRUGADA DEL VIERNES SANTO

Tras la frustrada salida por la lluvia del pasado año, en este, una vez más, se pudo comprobar que la Madrugá en San Fernando es sinónimo de Nazareno. Y es que no hay duda de que es la imagen cristífera que mayor devoción despierta en esta ciudad. Rezos, plegarias, emociones y saetas se sucedieron sin descanso desde que a las dos de la madrugada se abrieron puntuales las puertas de la Iglesia Mayor para que la Hermandad iniciara su procesión. Hasta su recogida, ya bien entrada la mañana del Viernes Santo, todo su recorrido fue seguido por miles de personas que pudieron contemplar como Jesús Nazareno recuperaba su clásico exorno a base de una alfombra de claveles y los nuevos bordados de los faldones de la Virgen de los Dolores, realizados por los talleres isleños de Dolores González y Juan Guerrero. Como siempre, la salida, entrada, así como la bajada por Ancha, fueron los mejores momentos de esta popular cofradía. 

 

TARDE DEL VIERNES SANTO

A media tarde se abrían las puertas de la capilla del antiguo hospital de San José, desde donde iniciaba su itinerario la hermandad del Cristo de la Sangre y Nuestra Señora de los Desamparados, la cofradía de la Sanidad, a cuya arbórea cruz de guía precedían como novedad, dos parejas de cirios de respeto. Impresionante el crucificado de la Sangre cuyo paso estrenaba cuatro magníficos candelabros de guardabrisas que realzaban aún mas la belleza de tan imponente imagen, salida de la gubia del isleño Alfonso Berraquero. Tras El, la Señora de los Desamparados, del mismo imaginero, que al igual que su Hijo se volvía nada más salir hacia un grupo de ancianas del asilo de San José que se encontraban allí presentes, resultando un momento de gran emotividad. Novedosa cera de color azul, en manos de sus hermanos, relativos al carácter caritativo de esta hermandad.

De la Iglesia Mayor, salía la antigua Hermandad del Cristo de la Redención y Nuestra Señora de la Soledad que en su primer paso, en el del Traslado del Señor al Sepulcro, estrenaba la primera fase de su tallado que se irá completando en años posteriores. Por Ancha o por las estrechas calles de su barrio de la Iglesia, lucio especialmente esta cofradía, sobre todo Nuestra Señora de la Soledad, al pie de la Cruz, de la que pendía un sudario como presagio de la inminente Resurrección.

En la tarde del Viernes Santo, Cristo ha muerto y desde la iglesia Conventual del Carmen, San Fernando lo lleva a enterrar. Niños ataviado con hábitos carmelitas, ruán penitencial, rudo esparto, cera tiniebla y representaciones religiosas, civiles y militares, conforman el fúnebre y solemne cortejo, imitado en poblaciones cercanas. Ébano y plata para la urna, todavía en ejecución, del Señor Yacente. Detrás, María Santísima del Mayor Dolor en su Soledad lo sigue, con la esperanza de la victoria de la Vida sobre la Muerte, bajo un clásico palio negro de cajón. Muy destacable el transcurrir del cortejo por la plaza del Carmen a oscuras, ya de recogida, así como la misma entrada. 

 

SÁBADO SANTO

En las primeras horas del Sábado Santo, una Virgen rota por el dolor, atraviesa como una exhalación, casi sin hacer ruido, las calles de San Fernando. El silencio imperante solo se rompe por el rezo del Santo Rosario por sus hermanos. Cofradía cuyas formas de procesionar se alejan de las tradicionales andaluzas y donde el barroquismo queda sustituido por una austeridad que hace que el alma se sobrecoja al contemplar el desgarrado dolor de su imagen titular, María Santísima del Rosario. La lluvia, que quiso reaparecer en este día,  provocó que tuvieran que acortar su recorrido y acelerar su recogida. 

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Aleluyas, júbilo, alegría y cofrades a cara descubierta pusieron el epílogo a una Semana Santa 2003 atípica, distinta e incompleta y en la que, a pesar de la lluvia, Cristo volvió a padecer, morir y resucitar por las calles de San Fernando.

 

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