Crónica

Manuel Ángel Cano se pasea por La Isla con un pregón íntimo, cofrade y profundamente mariano

El acto, que congregó a autoridades civiles y militares, representantes de las Hermandades y Cofradías de Penitencia y Glorias de San Fernando,  y numerosos cofrades y amigos de Mane. El pregonero estuvo presentado por José Fernández Mora, Hermano Mayor del Nazareno, amigo íntimo del pregonero y “hermano en la fe”, cuya intervención sirvió de antesala a un discurso marcado por la emoción, la memoria compartida y la vivencia nazarena.

Antes de tomar la palabra, Cano eligió la marcha “Jesús Nazareno”, una declaración de intenciones que adelantaba el tono devocional y el marcado acento personal de un pregón donde su hermandad y su ciudad se entrelazan de forma constante.

Desde sus primeros compases, el pregón se configuró como una obra literaria de gran carga poética, que arranca con una invocación al Niño Jesús y a la Virgen del Carmen, Patrona de San Fernando, situando a María como eje espiritual del discurso. A partir de ahí, el pregonero trazó un itinerario amodo de paseo simbólico por La Isla, recorriendo templos, barrios y vivencias que construyen la identidad cofrade de la ciudad.

Lejos de limitarse a una enumeración de hermandades, Cano ofreció una narración vital, en la que la infancia, la familia —especialmente la figura de su padre, a quien dedicó el pregón— y la amistad ocuparon un lugar central. Especialmente emotivas fueron sus palabras dirigidas a su presentador, recordando décadas de convivencia cofrade y personal, en un vínculo “de muchas más risas que llantos” .

El pregón destacó también por su estructura narrativa, articulada en capítulos que recorren iglesias y escenarios de San Fernando, desde la Capilla de la Estrella hasta la Iglesia Mayor, construyendo una auténtica geografía sentimental de la Semana Santa isleña. En ese paseo, Cano combinó prosa, verso y referencias musicales, incorporando incluso interpretaciones en directo que enriquecieron el acto.

Uno de los instantes más sobrecogedores del pregón llegó con la recreación del esperado sueño de la salida procesional de la Virgen de la Paz. En un pasaje cargado de emoción y simbolismo, el pregonero convirtió en realidad anhelada lo que durante décadas ha sido esperanza de todo un barrio, describiendo cómo La Casería estalla en júbilo ante la primera vez que la Virgen acompaña a su Hijo por las calles de San Fernando. Un relato que no solo evocó una salida, sino que elevó a categoría de sueño compartido el deseo colectivo de un pueblo.

No faltaron las referencias al Nazareno, devoción central del pregonero, al que dedicó algunos de los pasajes más intensos, conectando con la esencia más pura de la religiosidad isleña.

El pregón estuvo igualmente marcado por una cuidada presencia musical que no actuó como mero acompañamiento, sino como un lenguaje paralelo al discurso. Destacó especialmente la recreación sonora del sueño de la Virgen de la Paz, con la interpretación del Ave María de Caccini y el montaje de la primera “levantá”, así como los guiños al repertorio cofrade y popular que evocaron la memoria colectiva de La Isla. A ello se sumaron momentos de flamenco en directo, con cantes por alegrías, fandangos y sevillanas dedicados al Nazareno por Jesús Castilla, que aportaron autenticidad y cercanía, convirtiendo el pregón en una experiencia sensorial completa donde palabra y música caminaron de la mano.

Con este pregón, San Fernando abre oficialmente un nuevo tiempo de Cuaresma que desembocará en sus días grandes, tras una proclamación que quedará en la memoria colectiva como una de las más personales y sentidas de los últimos años.