Crónica

Moisés Posada anuncia las Glorias en la Divina Pastora

San Fernando celebró el domingo in albis con la apertura del tiempo de Glorias en la Iglesia de la Divina Pastora con el pregón pronunciado por Moisés Posada López, en un acto marcado por la emoción, la identidad cofrade y la vivencia de la fe tras la Pascua.

La jornada comenzó con la lectura del acta de designación del cartelista de las Glorias 2026, Jaime J. Sánchez García, por parte del secretario del Consejo de Hermandades y Cofradías, Rafael López. A continuación, se descubrió el cartel anunciador, presidido por la imagen de la Virgen del Carmen Coronada, patrona de San Fernando, en una composición que combina memoria visual y simbolismo devocional a través de distintos elementos florales.

El protagonismo pasó después a la figura del pregonero con la presentación de su hermano, Jesús Posada López, quien ofreció un retrato cercano y personal en el que destacó su trayectoria cofrade, su vinculación con la Divina Pastora y, especialmente, su profunda devoción rociera. La intervención, cargada de vivencias familiares, dibujó el perfil de un pregonero que vive la fe desde dentro.

Antes de su intervención, la interpretación de la marcha Dios te Salve, Rocío preparó el ambiente para un pregón que desde sus primeros compases dejó claro su marcado carácter mariano.

Posada inició su discurso con un prólogo de tono poético en el que presentó San Fernando como una tierra bendecida, donde la luz, la sal y el viento de la marisma se convierten en escuela de fe. A partir de ahí, desarrolló uno de los ejes de su intervención: la vivencia pausada de la fe, entendida como un proceso que, al igual que la brisa o la caída del sol, se descubre sin prisa.

El pregonero vinculó el tiempo de Glorias con la Resurrección, subrayando que la Gloria da sentido a la Cruz, y conectó este mensaje con la reciente celebración pascual en la ciudad. En ese contexto, presentó las principales devociones letíficas —San José, Santa Elena, el Rocío, la Virgen del Carmen y la Divina Pastora— como pilares de la identidad religiosa de San Fernando.

Especial protagonismo tuvo la Virgen del Carmen, a la que definió como faro espiritual de la ciudad y guía de un pueblo que mira al mar para entender su fe, situándola en el centro del calendario letífico y como símbolo de identidad isleña.

El tono del pregón se volvió más íntimo en los pasajes dedicados a su familia, especialmente a sus hermanos, a quienes señaló como referentes en su formación cofrade, y en los capítulos centrados en la Divina Pastora y el Rocío.

En el primero, Posada evocó la vida del barrio y la historia del templo, presentando a la Pastora como una presencia viva que define a su gente y como una devoción que no se aprende, sino que se hereda. En este bloque destacó la referencia a su hija, a la que sitúa como continuidad de su fe, uniendo en su nombre dos de sus grandes devociones.

El pregón avanzó después hacia el Rocío, descrito como una experiencia que no se explica, sino que se vive. A través de recuerdos familiares y vivencias personales, el pregonero construyó un relato en el que la Virgen del Rocío se convierte en eje de su vida.

La intervención culminó con una declaración de fe cargada de emoción, en la que Posada situó a la Virgen como centro de su existencia y reivindicó el orgullo de San Fernando por sus Glorias.

Con este pregón, la ciudad no solo inauguró su calendario letífico, sino que volvió a reconocerse en una forma de vivir la fe que, como la marisma, se aprende despacio y se expresa desde la identidad y la tradición.